Ciudad de México.- La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo puso en duda este viernes la autoridad moral del expresidente Ernesto Zedillo Ponce de León para sostener que el país vive una «autocracia electoral». Desde Palacio Nacional, le reprochó haber pertenecido al gabinete de Carlos Salinas de Gortari después de los comicios de 1988 y haber pactado con Washington la llegada de Vicente Fox al poder en el año 2000.
El choque se originó un día antes en Madrid. Durante una mesa sobre el futuro de la democracia en Europa y América, en la que también participaron el exprimer ministro francés Manuel Valls y el historiador Enrique Krauze, Zedillo dijo que México ya no cumple con los atributos de un régimen democrático. Según su diagnóstico, en 2027 habrá votaciones, pero en la práctica las organizará el gobierno, las controversias las resolverá un tribunal electoral afín al poder y se usarán recursos públicos y, «muy seguramente», del crimen organizado para favorecer a los candidatos oficialistas.
El exmandatario describió la elección judicial de 2025 como un «ensayo de lo que viene», marcado, a su juicio, por el clientelismo y la intimidación, y sostuvo que el partido gobernante ha ejecutado un plan para hacerse del Congreso, desmantelar al Poder Judicial y a los órganos autónomos. Ante el comentario de Krauze de que la democracia mexicana «todavía aletea», respondió que con esas alas «no va a volar».
En la conferencia matutina, Sheinbaum contestó: «¡Cómo se atreve! Cuando él negocia con Estados Unidos la llegada de Fox a la Presidencia de la República en contra de la voluntad popular». Agregó que, aunque después se distanció de Salinas, Zedillo formó parte de ese gobierno, surgido de una elección que ella considera fraudulenta.
La mandataria enmarcó su respuesta en la memoria de Cuauhtémoc Cárdenas, a quien este viernes se despidió con un homenaje de cuerpo presente en el Palacio de Bellas Artes. Afirmó que las libertades actuales no existían en los años ochenta ni en los noventa, y tampoco durante los gobiernos de Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, a los que atribuyó censura. Recordó que en 1988 una escisión del PRI se convirtió en pocos meses en mayoría, que a Cárdenas no se le reconoció el triunfo y que se «impuso» a Salinas; también acusó a intelectuales como Krauze y Héctor Aguilar Camín de haber abandonado aquella causa.
Por la tarde, el dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, salió en defensa del expresidente. En sus redes sociales escribió que Zedillo «tiene toda la razón», que el país vive «una peligrosa autocracia electoral bajo el gobierno de Morena» y que su advertencia sobre las elecciones del próximo año es seria. El intercambio ocurre mientras el INE atraviesa la crisis abierta por la salida de Guadalupe Taddei y la Cámara de Diputados prepara la designación de quien la sustituirá.





