Ciudad de México.- La conferencia matutina de este jueves 29 de octubre en Palacio Nacional se convirtió en un acto de despedida para Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, quien murió la noche anterior a los 92 años. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo abrió la sesión con un “hasta siempre” al ingeniero, reiteró el abrazo que la víspera había enviado por redes sociales a sus hijos Lázaro, Cuauhtémoc y Camila, y cedió el micrófono a tres personas que compartieron con él la lucha política: Rosa Icela Rodríguez, Laura Itzel Castillo y Pablo Gómez.
La secretaria de Gobernación repasó su origen como hijo del general Lázaro Cárdenas y de Amalia Solórzano, su formación de ingeniero civil en la UNAM y su salida del partido oficial para encabezar la Corriente Democrática y luego el Frente Democrático Nacional. Sostuvo sin rodeos que en 1988 hubo un “fraude” que dejó la Presidencia en manos de Carlos Salinas de Gortari y lo describió como el primer opositor en décadas capaz de llenar el Zócalo. A su juicio, los cambios que más tarde encabezaron Andrés Manuel López Obrador y la propia Sheinbaum fueron posibles porque generaciones enteras resistieron y se organizaron detrás de él.
Rodríguez agregó que, con su ejemplo, Cárdenas obligó a entender que un héroe también es quien soporta fraudes, calumnias y campañas de odio sin perder la dignidad, y cerró con una frase que resumió el tono de la mañana: el país está de luto, pero sus principios e ideales permanecen. Después tomó la palabra Laura Itzel Castillo, titular de la Secretaría de las Mujeres, quien lo recordó como un amigo entrañable de su familia y como el vocero de un pueblo “dolido y agraviado” que recogió las demandas de los grandes movimientos sociales. Por su parte, Pablo Gómez, al frente de la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral, lo definió como “el líder de la ruptura política con el entregismo nacional, la antidemocracia y la corrupción”.
Mientras tanto, la despedida familiar se desarrollaba en el Panteón Francés de San Joaquín, sobre la calzada Legaria, en la alcaldía Miguel Hidalgo. Hacia allá fue trasladado el cuerpo la noche del miércoles desde un hospital de la colonia Roma, y más tarde llegó Lázaro Cárdenas Batel, jefe de la Oficina de la Presidencia, acompañado de familiares. En ese mismo cementerio reposan los restos de Celeste Batel, esposa del ingeniero durante casi seis décadas, fallecida en octubre de 2021. Ni la familia ni el gobierno han dado a conocer de manera oficial la causa del deceso ni el programa completo de las exequias.
Las muestras de pesar continuaron durante la noche y la madrugada desde el Poder Legislativo y los partidos. La Mesa Directiva y la Junta de Coordinación Política del Senado lo despidieron como una figura emblemática de la vida nacional; la Cámara de Diputados lo llamó protagonista de la construcción democrática, y su Mesa Directiva y el coordinador Ricardo Monreal enviaron condolencias a la familia. El Comité Ejecutivo Nacional de Morena difundió un comunicado en el que lo reconoce como precursor de la transformación democrática, y el PRI lamentó la pérdida de un mexicano que, dijo, dejó una huella importante en la historia democrática nacional.
Su trayectoria pública incluyó la gubernatura de Michoacán de 1980 a 1986, la creación del PRD en 1989, tres campañas por la Presidencia —1988, 1994 y 2000— y, en 1997, la victoria en la primera votación para elegir al gobernante de la capital. Desde marzo pasado ocupaba, con carácter honorario, la presidencia de la Comisión Consultiva del Petróleo de Pemex.





