Sheinbaum se abre a que San Lázaro quite los “superpoderes” a la presidencia del INE y alista un plan para Talleres Gráficos

La presidenta Claudia Sheinbaum señala a la audiencia desde el atril con el escudo nacional durante su conferencia matutina, mientras reporteros levantan la mano para preguntar.

Ciudad de México.- La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo dejó abierta este jueves la puerta para que la presidencia del Instituto Nacional Electoral deje de designar por su cuenta a los responsables de las áreas clave del organismo, aunque condicionó el cambio a que los diputados confirmen que es jurídicamente posible a estas alturas. Durante la conferencia matutina en Palacio Nacional advirtió que la Constitución prohíbe reformar las reglas electorales una vez arrancado el proceso, por lo que el tema debe analizarse con cuidado, y resumió su postura así: “Si se considera por la Cámara de Diputados que es factible, nosotros estamos de acuerdo”.

El pronunciamiento llega cuando en el Senado ya se acumulan propuestas de legisladores del PAN, de Morena y de Movimiento Ciudadano para modificar el artículo 45 de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales y devolver esas decisiones al Consejo General, tras la renuncia de Guadalupe Taddei y la llegada de Blanca Cruz García como presidenta provisional. La mandataria insistió en que corresponde al Congreso elegir a quien encabece el instituto de manera definitiva y en que ese relevo debe resolverse antes de que termine el año; en San Lázaro, la convocatoria respectiva está programada para votarse el 4 de noviembre.

El otro anuncio tuvo que ver con la papelería de las urnas. La presidenta informó que la próxima semana presentará un planteamiento para que Talleres Gráficos de México opere como empresa, con un órgano de gobierno propio y supervisión de terceros, y concentre buena parte de la fabricación del material y la papelería que se usan en los comicios. Según su diagnóstico, ese mercado lleva más de veinte años en manos de un puñado de proveedores que actúan como intermediarios y luego encargan el trabajo a otras compañías, al grado de que los describió como “duopolio, triopolio”. Por ello solicitó a la Auditoría Superior de la Federación revisar a fondo a esas firmas, advirtió que “no puede haber tapadera de una corrupción” y planteó que los concursos rumbo a 2027 se realicen con total transparencia y sin vínculos con esa red.

Sobre Taddei, la presidenta rechazó la versión de que la exconsejera presidenta formara parte de Morena. Recordó que llegó al cargo en 2023 mediante un sorteo, porque en la Cámara no se reunieron las dos terceras partes de los votos, y que su carrera en la autoridad electoral se remonta a 2014, cuando el propio INE la designó en Sonora con el respaldo de todos sus consejeros. Reconoció que en su momento celebró que se hubiera reducido el sueldo, pero subrayó que eso no la protege: si incurrió en irregularidades, “nadie va a defenderla”, y será la Auditoría Superior la que determine sus responsabilidades.

La jefa del Ejecutivo matizó que el instituto es autónomo y que su gobierno solo puede “recomendar” y “dar su opinión”. Agregó que, una vez pasada la elección de 2027, habrá ocasión de retomar la reforma electoral que impulsó su administración, la cual, dijo, buscaba transparentar los procesos y abaratar tanto las elecciones como el financiamiento de los partidos. En la misma conferencia, Pablo Gómez, al frente de la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral, sostuvo que “no hay sistema perfecto” y que de la discusión de la próxima campaña surgirán nuevos cambios.

En su repaso histórico, Sheinbaum atribuyó al movimiento democrático, y no al PAN ni al PRI, la salida de la organización de las elecciones de la Secretaría de Gobernación; calificó como fraudes los comicios de 1988 y aludió también a los de 2006 y 2012. Cuestionó, asimismo, que la reforma de 2014 concentrara en el INE la designación de los consejos electorales de los estados y la fiscalización, y afirmó que el triunfo de Andrés Manuel López Obrador en 2018 no se debió al instituto, sino a “una rebelión popular pacífica”.

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