Ciudad de México.- El caso de Guadalupe Taddei se trasladó este miércoles 28 de octubre al Pleno del Senado, donde las bancadas del PAN y del PRI colocaron en sus escaños letreros que culpaban a Morena de la crisis del Instituto Nacional Electoral. En ese ambiente, Acción Nacional presentó una iniciativa para retirar a la presidencia del instituto la facultad de designar por su cuenta a los mandos de la estructura administrativa.
Fue la senadora Verónica Rodríguez Hernández quien subió el proyecto, que modifica el artículo 45 de la ley electoral general (LGIPE). Si prospera, para colocar a una persona al frente de cualquier dirección ejecutiva o unidad técnica, en especial las que deciden sobre presupuesto y compras, se necesitaría el aval de por lo menos ocho de los once integrantes del Consejo General. Según los panistas, así funcionaba antes, hasta que Morena cambió la norma y concentró esa atribución en quien preside el organismo.
El texto añade una disposición transitoria: en los 30 días posteriores a su entrada en vigor, el Consejo General tendría que revisar uno por uno los nombramientos vigentes en esas áreas, calificar la idoneidad y el desempeño de cada titular y, cuando existan elementos, proceder a su remoción por las vías legales, sin frenar los procesos electorales en curso.
El coordinador panista, Ricardo Anaya, pidió a Morena no lavarse las manos como “Poncio Pilato” y hacerse cargo de lo ocurrido en el instituto, aunque anticipó que el oficialismo usará el año electoral como pretexto para no aprobar el cambio. Desde la Junta de Coordinación Política, Ignacio Mier rechazó que la llegada de Taddei haya sido obra exclusiva de su partido y recordó que fue el panista Santiago Creel, entonces al frente de la Mesa Directiva de San Lázaro, quien depositó las cédulas en la urna del sorteo de 2023.
La tensión creció con un cruce entre el morenista Gerardo Fernández Noroña y la priista Carolina Viggiano. El senador negó que su movimiento controle al árbitro electoral y acusó al tricolor de haber cambiado sus reglas internas para que su dirigente pueda reelegirse una y otra vez; además, llamó “traidores” y “corruptos” a sus integrantes. Viggiano, molesta, le pidió que si quería aludirla lo hiciera sin rodeos.
Al margen del choque, legisladores de varias bancadas coincidieron en que la nueva presidencia del INE debe salir de un acuerdo amplio. Manuel Velasco, coordinador del PVEM, habló de una “limpia” en el instituto que podría alcanzar a consejeros si así lo decide la Cámara de Diputados; Saúl Monreal, de Morena, se mostró abierto a revisar las facultades de la presidencia; Geovanna Bañuelos, del PT, propuso que instituciones académicas sugieran perfiles, y el priista Manuel Añorve exigió una persona sin línea del gobierno. San Lázaro votará la convocatoria para el relevo el 4 de noviembre.




